A 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Donald Trump encabezó la ceremonia conmemorativa en el Pentágono, uno de los tres lugares donde impactaron los aviones secuestrados junto con Nueva York y Pensilvania.
Durante su discurso, el presidente honró a las casi 3.000 víctimas, elogió a las fuerzas armadas y, por primera vez, vinculó explícitamente la guerra contra Irán con los atentados del 11-S.
“Nunca, jamás olvidaremos. Por eso luchamos hoy. No tenemos elección”, declaró Trump, en un mensaje que marcó el tono político de la jornada.
La conmemoración en el Pentágono contrastó con la ceremonia principal en Nueva York, donde familiares de las víctimas leyeron los nombres de los 2.977 fallecidos y guardaron siete minutos de silencio: seis por los momentos en que impactaron los aviones y cayeron las Torres Gemelas, y uno nuevo para recordar a quienes murieron después por enfermedades relacionadas con los escombros.
Al acto en Nueva York asistieron el vicepresidente JD Vance, los expresidentes Joe Biden, Barack Obama, Bill Clinton y George W. Bush, además del alcalde Zohran Mamdani.
Un cuarto de siglo después, el 11-S sigue siendo el mayor ataque en suelo estadounidense de la historia y continúa definiendo decisiones de política exterior, seguridad e inteligencia. Mientras tanto, miles de familiares aún esperan justicia y exigen respuestas sobre el supuesto papel de Arabia Saudita en los atentados.

















