La atención a la salud menstrual y una comunicación libre de estereotipos forman parte de las acciones que la Secretaría de las Mujeres y ONU Mujeres México desarrollan en las principales zonas fronterizas del país para acompañar a mujeres, adolescentes y niñas en situación de movilidad.
En Tijuana, Baja California, la Célula de Promoción de Derechos y Atención Integral a Mujeres Migrantes llevó jornadas de orientación en albergues y espacios comunitarios, donde se abordaron temas relacionados con salud, bienestar y gestión menstrual.
Como parte de estas actividades, y con apoyo de UNICEF, se entregó ropa interior menstrual a mujeres migrantes, refugiadas, desplazadas internas y retornadas. El objetivo es ofrecer alternativas prácticas, seguras y reutilizables para atender las necesidades relacionadas con la menstruación durante sus procesos de movilidad.
Mientras tanto, en Tapachula, Chiapas, las instituciones enfocaron sus esfuerzos en mejorar la manera en que se informa sobre las mujeres migrantes.
Periodistas, estudiantes y profesionales de la comunicación participaron en un taller y diálogo encabezado por Alejandra Higareda, consultora y directora del medio Malvestida, donde recibieron herramientas para realizar coberturas con perspectiva de género y enfoque de derechos humanos.
La intención fue promover narrativas que eviten estereotipos, permitan comprender las distintas realidades que enfrentan las mujeres en movilidad y, especialmente, den espacio a sus propias voces.
El encuentro contó con el respaldo de la Escuela de Ciencias Jurídicas de la Frontera Sur de la Universidad Autónoma de Chiapas y el Centro de Justicia para las Mujeres en Tapachula.
Las acciones forman parte de la estrategia territorial que la Secretaría de las Mujeres mantiene en las fronteras norte y sur en coordinación con ONU Mujeres México, con el propósito de fortalecer la protección y el acceso a derechos de quienes atraviesan distintas situaciones de movilidad humana.
La dependencia destacó que contar con información, atención sanitaria y condiciones adecuadas para la gestión menstrual no debe depender de la situación migratoria, sino entenderse como parte de los derechos fundamentales de las mujeres.




















