La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que el próximo 25 de junio sostendrá una reunión con el rey Felipe VI en la Ciudad de México, un encuentro que considera clave para fortalecer los vínculos entre ambos países y avanzar en una nueva etapa de entendimiento diplomático.
Durante su conferencia matutina, la mandataria explicó que la visita del monarca español será breve, ya que un día después viajará a Jalisco para asistir al encuentro entre España y Uruguay en el marco de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Debido a la agenda reducida, no se contempla una conferencia de prensa formal.
Más allá del protocolo, Sheinbaum adelantó que la conversación tendrá un fuerte componente histórico y cultural. Entre los temas que pretende abordar destaca el papel de los pueblos originarios en la construcción de México y la necesidad de reconocer la riqueza de las civilizaciones que existían mucho antes de la llegada de los europeos al continente.
La visita ocurre en un momento de recomposición de la relación entre México y España, luego de varios años marcados por diferencias diplomáticas derivadas de la petición realizada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador para que el Estado español ofreciera una disculpa por los agravios cometidos durante la Conquista.
Sheinbaum señaló que, aunque la disculpa solicitada nunca llegó, sí se han dado señales de acercamiento. Destacó que el rey Felipe VI ha participado en actos relacionados con comunidades indígenas y que desde España se han emitido mensajes reconociendo episodios de abuso durante la época colonial.
La presidenta sostuvo que el objetivo de México no es reabrir conflictos históricos, sino impulsar un reconocimiento más amplio de la herencia cultural del país, poniendo en el centro a los pueblos originarios y a las grandes civilizaciones prehispánicas.
El encuentro también tiene una carga simbólica. Felipe VI pudo haber viajado directamente a Jalisco para cumplir con su agenda relacionada con el Mundial, pero la decisión de hacer una escala oficial en la capital mexicana fue interpretada por el gobierno federal como una muestra de respeto institucional y una oportunidad para estrechar la cooperación entre ambas naciones.

















