A pesar de los esfuerzos de último momento de la FIFA por reducir precios y liberar habitaciones de hotel bloqueadas, muchos estadios presentaron secciones vacías, lo que contradice las expectativas de una alta demanda.
La causa principal apunta a la estrategia de precios variables del organismo: entre octubre de 2025 y abril de 2026, el costo de las entradas aumentó en promedio un 34% en 90 partidos, con precios finales disparados tanto en la reventa como en los portales oficiales.
Ante esta situación, los fiscales generales de Nueva York y Nueva Jersey abrieron investigaciones formales sobre las prácticas de venta de boletos de la FIFA, y algunos políticos han solicitado que Gianni Infantino comparezca ante el Congreso.
Al inicio del torneo, aún quedaban decenas de miles de entradas disponibles en los canales oficiales, reflejando que la demanda del público no ha acompañado los precios impuestos por la organización.















