La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, respondió este lunes a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien insinuó en tono irónico que Venezuela podría convertirse en el “Estado 51” estadounidense tras la victoria venezolana sobre Italia en el Clásico Mundial de Beisbol 2026.
Desde La Haya, donde participó en actividades oficiales ante la Corte Internacional de Justicia, Rodríguez rechazó tajantemente cualquier posibilidad de subordinación política y defendió la soberanía venezolana.
“Eso no está previsto. Jamás estaría previsto porque si algo tenemos los venezolanos y las venezolanas es que amamos nuestro proceso de independencia”, afirmó la mandataria interina.
La polémica surgió luego de que Trump reaccionara en su red social Truth Social al triunfo de Venezuela por marcador de 4-2 frente a Italia en las semifinales del torneo internacional de beisbol.
“¡Últimamente le están pasando cosas buenas a Venezuela! (…) ¿Estado número 51?”, escribió el mandatario estadounidense, desatando reacciones políticas y debate en redes sociales.
Rodríguez respondió que la historia venezolana “es una historia de gloria de hombres y mujeres que dieron su vida por hacer de nosotros no una colonia, sino un país libre”, al tiempo que reiteró que el país seguirá defendiendo “la integridad, la soberanía y la independencia”.
Pese al intercambio de declaraciones, la funcionaria evitó elevar el tono diplomático y aseguró que actualmente existe una agenda de cooperación entre Caracas y Washington.
“Bueno, al presidente Trump él sabe que hemos estado trabajando en una agenda diplomática de cooperación. Ese es el curso y ese es el camino”, declaró.
Durante su mensaje, Rodríguez también destacó el peso energético de Venezuela en el escenario internacional y recordó que el país cuenta con “las reservas más grandes de petróleo del planeta” y una de las mayores reservas de gas natural.
El comentario de Trump ocurre en medio de un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, negociaciones energéticas y contactos recientes entre ambos gobiernos sobre temas migratorios, políticos y petroleros.
La controversia también volvió a poner al beisbol en el centro de la conversación política internacional, debido a la importancia cultural que este deporte tiene tanto en Venezuela como en Estados Unidos.















