La muerte de Carolina Flores Gómez, joven de 27 años y exreina de belleza originaria de Baja California, ha generado indignación y fuertes cuestionamientos sobre la actuación de las autoridades, luego de que fuera encontrada sin vida la noche del 15 de abril de 2026 en un departamento de la colonia Polanco III Sección, en la alcaldía Miguel Hidalgo.
De acuerdo con los primeros reportes, la víctima presentaba una herida de bala en la cabeza. Sin embargo, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México inició la investigación como homicidio doloso y no bajo el protocolo de feminicidio, lo que ha desatado críticas de colectivos y organizaciones civiles que exigen que el caso se investigue con perspectiva de género.
El crimen ocurrió al interior de un departamento ubicado en la calle Luis González Urbina, esquina con Avenida Edgar Allan Poe, en una de las zonas más exclusivas de la capital. Paramédicos acudieron tras el reporte de emergencia, pero únicamente confirmaron el fallecimiento.
Las indagatorias se centran en el entorno familiar cercano. Según la carpeta de investigación, la suegra de la víctima, Erika María —quien contendió para regidora en Ensenada—, es señalada como presunta responsable. En el lugar también se encontraba Alejandro, esposo de Carolina, lo que ha puesto bajo escrutinio a ambos por su presencia en los momentos previos al deceso.
Uno de los elementos que incrementa las dudas es el testimonio de un guardia de seguridad del edificio, quien aseguró no haber escuchado detonaciones ni percibido movimientos inusuales durante la noche del crimen, lo que sugiere que el hecho ocurrió en completo silencio.
A ello se suma una línea de tiempo que ha generado sospechas: aunque el asesinato ocurrió el miércoles, fue hasta el jueves cuando el esposo acudió ante el Ministerio Público para reportar lo sucedido, dejando varias horas sin explicación.
Carolina Flores Gómez, nacida el 4 de abril de 1999 en Ensenada, alcanzó notoriedad en 2017 al coronarse Miss Teen Universe Baja California. Su muerte ha provocado una ola de indignación en su comunidad, donde familiares, amigos y colectivos feministas han alzado la voz para exigir justicia.
El colectivo Diamantina Rosa, al que pertenece su madre, ha sido uno de los principales impulsores de la exigencia social, declarando: “Exigimos verdad y justicia. No habrá silencio ni olvido”.
Hasta el momento, no hay personas detenidas. La Fiscalía mantiene abierta la investigación y no descarta reclasificar el caso como feminicidio si se confirman elementos que apunten a un delito de género.
El caso ha reavivado el debate sobre la violencia contra las mujeres en México, especialmente en contextos donde se presume mayor seguridad, como Polanco, hoy escenario de un crimen que exige respuestas claras y justicia plena.















