En la colonia Miravalle, al sur de Guadalajara, un socavón que permaneció sin atención por al menos cinco meses fue finalmente reparado, no por el Gobierno municipal, sino por el regidor de Morena José María Martínez, quien había lanzado un ultimátum público de 48 horas para que las autoridades actuaran.
El hundimiento se localizaba en un andador peatonal a un costado de la Clínica 92 del IMSS, sobre Gobernador Curiel, casi esquina con Esculturas. De acuerdo con vecinos, el punto presentaba losas fracturadas, exposición de agua y cableado eléctrico, lo que representaba un riesgo constante para peatones, incluidos niños y personas mayores.
Durante un recorrido realizado el 9 de febrero, habitantes de la zona expusieron la problemática al regidor, quien respondió con un reto público: si en 48 horas no intervenían el Ayuntamiento ni el SIAPA, él asumiría la reparación.
Sin respuesta institucional
Al cumplirse el plazo, Martínez regresó al sitio y documentó que no se había realizado ninguna acción. Señaló entonces que cumpliría su compromiso ante lo que calificó como omisión de las autoridades municipales.
La intervención se llevó a cabo esta semana. Según explicó el edil, el hundimiento fue provocado por una fuga en un ducto antiguo de agua potable de aproximadamente cuatro pulgadas, elaborado en asbesto.
La reparación
Para resolver el problema se utilizaron 12 metros cúbicos de material de relleno, que fueron compactados antes de colocar una nueva losa de concreto. El regidor aseguró que el daño era considerable y que requería un trabajo técnico adecuado para evitar nuevos hundimientos.
Vecinos de Miravalle agradecieron la acción y señalaron que habían presentado reportes desde agosto sin obtener respuesta formal.
Más allá del socavón
El caso se suma a una serie de recorridos que el regidor ha realizado en colonias del sur y oriente de la ciudad, donde ha señalado deficiencias en infraestructura hidráulica y mantenimiento urbano.
Más que una obra de gran escala, la reparación del socavón se convirtió en un gesto político: evidenciar la falta de atención institucional y mostrar capacidad de gestión directa en territorio. En Miravalle, el ultimátum se transformó en obra concluida.

















