Una situación crítica en aguas del Pacífico obligó a activar un mecanismo de cooperación internacional para evacuar a un tripulante de una embarcación que requería atención médica inmediata. Ante la imposibilidad de un traslado convencional, autoridades mexicanas permitieron el ingreso controlado de aeronaves estadounidenses especializadas en rescate.
La Secretaría de la Defensa Nacional informó que la autorización se otorgó conforme a los procedimientos establecidos para el sobrevuelo y aterrizaje de aeronaves extranjeras, y que la operación se desarrolló bajo supervisión mexicana. El buque se encontraba a una distancia considerable de la costa de Baja California Sur, lo que hacía inviable una respuesta rápida por medios civiles.
El operativo incluyó aeronaves de apoyo logístico para reabastecimiento en vuelo y helicópteros de largo alcance, utilizados exclusivamente para la evacuación del paciente. La dependencia enfatizó que la intervención tuvo un carácter estrictamente humanitario y se limitó al tiempo indispensable para atender la emergencia.
El caso ocurre en un momento de especial sensibilidad respecto a la relación bilateral en materia de seguridad. En semanas recientes, advertencias emitidas por autoridades aeronáuticas de Estados Unidos sobre posibles riesgos en el espacio aéreo mexicano han alimentado versiones sobre una mayor actividad militar extranjera en la región del Pacífico.
Frente a este escenario, el Gobierno federal ha reiterado que no existen operativos militares estadounidenses en territorio nacional. La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que la cooperación con Estados Unidos se circunscribe a la coordinación institucional, el intercambio de información y la asistencia en situaciones extraordinarias, sin operaciones conjuntas ni presencia militar permanente.
Este enfoque también fue respaldado tras el reciente arribo de una aeronave militar estadounidense al aeropuerto de Toluca, hecho que las autoridades explicaron como parte de actividades de capacitación y no como una acción operativa, por lo que no requirió autorización del Senado.
La Defensa subrayó que la cooperación internacional en casos de emergencia se rige por principios de reciprocidad, confianza mutua y respeto a la soberanía. Cualquier autorización, precisó, se evalúa de manera individual y no implica un cambio en la política de cero tolerancia a la injerencia extranjera.