El presidente Donald Trump ha intensificado su larga campaña de presión contra la Reserva Federal (Fed) luego de que fiscales federales abrieran una investigación criminal contra su presidente, Jerome H. Powell, por supuestas irregularidades en la millonaria remodelación de la sede del banco central en Washington y por si mintió al Congreso sobre el alcance de las obras.
La investigación, aprobada en noviembre por la fiscal Jeanine Pirro, una estrecha aliada de Trump, representa una escalada sin precedentes en el forcejeo del mandatario contra Powell, a quien ha atacado repetidamente por resistirse a recortar las tasas de interés de manera significativa. Trump incluso ha amenazado con despedirlo y ha hablado de presentar una demanda relacionada con la remodelación, valorada en 2,500 millones de dólares y con un sobrecosto de unos 700 millones.
En un inusual mensaje en video, Powell confirmó el domingo que el Departamento de Justicia había entregado citaciones de un gran jurado a la Fed. Calificó la investigación de “sin precedentes” y cuestionó sus motivos, afirmando que ejerce su cargo “sin temor ni favor político”. Advirtió que la pesquisa simboliza una batalla más amplia por la independencia de la institución: “Se trata de si la Fed podrá seguir fijando las tasas de interés en base a evidencia y condiciones económicas, o si, en cambio, la política monetaria será dirigida por presión o intimidación política”.
Aunque Trump negó a NBC News tener conocimiento directo de la investigación y aseguró que su descontento con Powell se debe únicamente a que “las tasas son demasiado altas”, la apertura del caso por parte de una fiscal designada por su administración ha generado alarmantes señales de alarma entre legisladores de ambos partidos.
El senador republicano Thom Tillis, miembro del Comité Bancario, prometió oponerse a la confirmación de cualquier nominado de Trump para la Fed si esta investigación procede, afirmando que pone en duda “la independencia y credibilidad del Departamento de Justicia”. Por su parte, la senadora demócrata Elizabeth Warren acusó a Trump de buscar instalar un “títere” en el banco central.
La investigación se centra en si Powell fue deshonesto al testificar ante el Congreso en junio sobre detalles lujosos inicialmente planeados para la remodelación –como comedores privados para altos funcionarios y un mirador en la azotea–, los cuales luego fueron desechados. La Fed ha argumentado que las obras, que comenzaron en 2022 y terminarán en 2027, son necesarias para modernizar edificios de casi 100 años, eliminar asbestos y cumplir con leyes de accesibilidad.
El conflicto ocurre mientras Trump prepara el anuncio de un sucesor para Powell, cuyo mandato como presidente termina en mayo. Kevin A. Hassett, su principal asesor económico, aparece como favorito para el cargo.
Con información del NYT