El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó el secuestro del mandatario venezolano Nicolás Maduro tras concluir que este se estaba burlando de su gobierno y desafiando abiertamente las advertencias de Washington, reveló una investigación del The New York Times, basada en fuentes estadounidenses y venezolanas involucradas en negociaciones confidenciales.
De acuerdo con el diario, a finales de diciembre Maduro rechazó un ultimátum presentado por la administración Trump, que incluía abandonar el poder y aceptar un exilio en Turquía. Días después, el mandatario venezolano apareció en televisión estatal bailando música electrónica, mientras se reproducía en inglés la frase “No crazy war”, en un contexto de creciente presión militar por parte de Estados Unidos.
Estas apariciones públicas, interpretadas dentro de la Casa Blanca como una burla directa y un intento de poner a prueba las amenazas estadounidenses, habrían sido el detonante final para ejecutar la operación militar, según dos personas con conocimiento directo de las deliberaciones.
La madrugada del sábado, un comando militar de élite de Estados Unidos ingresó a Caracas y secuestró a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, trasladándolos a Nueva York para enfrentar cargos relacionados con narcotráfico. La incursión se realizó sin bajas estadounidenses, aunque dejó al menos 40 muertos en Venezuela, entre civiles y militares, según autoridades locales.
Semanas antes de la operación, funcionarios estadounidenses ya habían definido un escenario de relevo en el poder. La elegida fue la vicepresidenta Delcy Rodríguez, a quien Washington considera una figura con capacidad técnica y pragmática, particularmente por su manejo del sector petrolero venezolano bajo sanciones internacionales.
Según las fuentes citadas por el New York Times, intermediarios convencieron al gobierno de Trump de que Rodríguez protegería futuras inversiones energéticas estadounidenses y estaría dispuesta a negociar bajo las condiciones de Washington. No obstante, la funcionaria denunció públicamente la incursión como una invasión ilegal y sostuvo que Maduro sigue siendo el presidente legítimo.
Pese a ello, Trump declaró que Estados Unidos administrará Venezuela por un periodo indefinido y buscará recuperar intereses petroleros estadounidenses, una afirmación que marca una escalada sin precedentes en la política exterior hacia América Latina.
La decisión también implicó dejar de lado a la opositora María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz y figura central de la oposición venezolana, quien había reclamado su derecho a asumir el poder tras los comicios de 2024, considerados fraudulentos por observadores internacionales.
Mientras Washington mantiene sanciones petroleras como herramienta de presión, el futuro político de Venezuela permanece incierto. Incluso la televisión estatal continuó identificando a Rodríguez como vicepresidenta, reflejando la tensión interna dentro del chavismo y el impacto del secuestro de Maduro en las estructuras de poder del país.