Las periodistas Martha Olivia López y Adriana Buentello hicieron públicas una serie de denuncias sobre presuntos abusos, malos tratos y condiciones laborales injustas por parte del periodista Julio Hernández “Astillero”, con quien ambas trabajaron durante distintos periodos.
Adriana Buentello relató que durante su estancia profesional con Hernández tuvo que desempeñar múltiples funciones sin compensación económica ni reconocimiento. Señaló que asumió entre cinco y seis roles —desde conducción, edición, producción, coordinación de invitados y cobertura de conferencias— sin aumento de sueldo ni pago extra, incluso durante aproximadamente tres meses en los que cubrió por completo el espacio de Hernández mientras él se recuperaba de COVID.
Afirmó también que el periodista le exigió compartir su agenda personal de contactos, práctica que calificó de invasiva y equivocada: “¿Qué periodista le va a dar a otro su agenda?”.
Asimismo, denunció presiones, humillaciones, falta de cumplimiento en acuerdos —como el pago de estudios— y una visión “machista y capitalista” en la que todo lo que las colaboradoras generaban era asumido como propiedad del proyecto.
Relató que, ante reclamaciones por la desorganización del trabajo, la respuesta de Hernández se centraba en regaños y descalificaciones: “Mide tus palabras… aquí el que manda soy yo”. Finalmente, presentó su renuncia tras un episodio de maltrato que describió como el último de una serie de agresiones laborales.
Por su parte, Martha Olivia López señaló que al incorporarse al equipo observó malos tratos hacia otros colaboradores y que, posteriormente, estos mismos patrones se dirigieron hacia ella.
Aseguró que muchas veces las víctimas terminan normalizando estas conductas: “Nadie debe estar por encima de la obligación de comportarse decentemente con sus colaboradores”, dijo en su testimonio.
La respuesta de “Astillero”
En una transmisión, Julio Hernández rechazó las acusaciones y aseguró que sus críticas no tienen motivación de género, sino que se trata de divergencias profesionales: “No puedo tener más que una postura de congruencia con el ejercicio periodístico… no permito distorsiones con pretensiones de estrellismo”.
El periodista defendió su trayectoria y afirmó que siempre ha procurado brindar oportunidades a quienes colaboran en sus proyectos, negando ser misógino o autoritario.
Las denunciantes y diversas voces en redes sociales señalaron que la actitud de Hernández ante las acusaciones ha sido “ruin” e “ingrata”, y exigieron que reconozca el maltrato laboral descrito por las periodistas y ofrezca una disculpa pública.
El caso ha generado amplio debate sobre las dinámicas de poder en espacios periodísticos y la normalización de prácticas abusivas dentro de proyectos que se asumen progresistas o de izquierda.