Los testimonios, recogidos por medios como El País y CNN, coinciden en relatos de golpes, arrastres por el suelo, privación de sueño, amenazas con armas y perros, y haber sido mantenidos esposados y vendados durante horas. El periodista turco Ersin Çelik, integrante de la flotilla, declaró a CNN: “Nos trataron como insectos. Tratan a todos así. Torturaron a Greta Thunberg. Lo vi con mis propios ojos”. Según los relatos, a la activista ambiental sueca la arrastraron y la obligaron a besar la bandera israelí.
El abogado español Rafael Borrego detalló: “Nos han golpeado, nos han arrastrado por los suelos, nos han vendado los ojos, nos han atado de pies y manos, nos han metido en jaulas”. Además, denunció que estuvieron siete horas maniatados en el asfalto mientras el ministro israelí Itamar Ben Gvir se paseaba entre ellos.
Condiciones Inhumanas en la Detención
Los activistas fueron confinados en celdas superpobladas e insalubres, donde se vieron obligados a dormir en el suelo. Se les negó agua y alimentos durante horas, y en algunos casos, hasta por 40 horas. A aquellos con padecimientos como diabetes, hipertensión o cáncer se les negó su medicación esencial. Borrego relató que a un activista diabético que necesitaba insulina, las autoridades israelíes le dijeron: “no tenían médicos para animales”.
Los periodistas españoles Carlos de Barrón (El País) y Néstor Prieto (Público), que formaban parte de la flotilla, confirmaron los abusos. De Barrón narró que, al identificarse como prensa, un soldado israelí lo sometió físicamente: “me obligó a pasar unos 45 minutos contra el suelo, con las manos esposadas y presionándome fuertemente la nuca con el codo”. Prieto añadió que les firmaron documentos en hebreo sin traductor, donde supuestamente admitían haber entrado ilegalmente a Israel.
Activistas Turcos También Reportan Abusos
Los activistas turcos liberados relataron experiencias similares. Haşmet Yazıcı contó que en el puerto de Ashdod fueron obligados a mantener la cabeza pegada al asfalto caliente y golpeados si se movían. Bekir Develi, presentador de televisión, afirmó que estuvieron dos días sin comida y que les robaban sus pertenencias. Mesut Çakar acusó al ministro Ben Gvir de acudir a la prisión para burlarse de ellos mientras les tomaban fotos.
Posición de Amnistía Internacional
Amnistía Internacional (AI) condenó la interceptación de la flotilla, calificándola como “un acto calculado de intimidación” que evidencia la intención de Israel de bloquear ayuda vital para Gaza. Agnès Callamard, secretaria general de AI, exigió la liberación inmediata de los activistas aún detenidos y pidió a los estados del mundo que actúen para detener la “hambruna sistemática” en Gaza.
Hasta el momento, del primer grupo de españoles detenidos, 21 han sido liberados y repatriados, pero aún quedan 29 activistas españoles y más de un centenar de personas de otras nacionalidades en espera de ser liberadas.