La retirada en masa se produjo como un acto de repudio a la responsabilidad que se le atribuye a Netanyahu por la ofensiva militar israelí en Gaza. Mientras las delegaciones se marchaban, por los altavoces se escuchaban repetidas llamadas al orden: “Por favor, orden en la sala”. El momento de protesta fue simultáneo a los aplausos y vítores de otros asistentes que permanecieron en el lugar.
Esta demostración de rechazo se da en el contexto del reciente reconocimiento del Estado palestino por parte de varios países, como Reino Unido, Francia y Canadá. En su discurso, Netanyahu calificó esta decisión de las naciones como un “suicidio nacional” para Israel, afirmando que es “una locura absoluta, una locura y no lo haremos”.
Negación de acusaciones de genocidio y crímenes de guerra
Frente a las acusaciones de una comisión de la ONU que sostiene que “Israel ha cometido genocidio contra los palestinos en la Franja de Gaza”, Netanyahu respondió con una pregunta retórica: “¿Acaso los nazis pidieron a los judíos que se fueran?”, argumentando que un país acusado de genocidio no pediría a la población civil que se aleje del peligro.
El mandatario también rechazó las acusaciones de que Israel está matando de hambre deliberadamente a la población de Gaza, culpando directamente a Hamás: “Si hay habitantes de Gaza que no tienen suficiente comida es porque Hamás ‘la roba, la acapara y la vende'”.
Discurso lleno de amenazas y justificación del genocidio
Durante su intervención, Netanyahu mostró nuevamente un mapa que tituló “La maldición”, en referencia al “eje terrorista de Irán”, que según él amenaza la paz mundial y la existencia de Israel. Enumeró las acciones de su gobierno en el último año, afirmando que Israel “reprimió duramente a los hutíes, destruyó la mayor parte de la maquinaria terrorista de Hamás, debilitó a Hezbolá” y “devastó el programa de armas atómicas y misiles balísticos de Irán”.
Dirigiéndose a los líderes de Hamás, Netanyahu lanzó una advertencia: “Depongan las armas”, “Dejen ir a mi gente” y “liberen a los rehenes”. Y amenazó: “Si lo hacen, vivirán; si no, Israel los perseguirá”.
Alianza con Estados Unidos y defensa de su estrategia
El primer ministro israelí también mostró pancartas en las que preguntaba “¿Quién grita muerte a Estados Unidos?”, dando como opciones a Irán, Hamás, Hezbolá y los hutíes, marcando la respuesta “todas las anteriores”. Afirmó que el presidente de EE.UU., Donald Trump, “comprende mejor que cualquier otro líder” la “amenaza común” que enfrentan ambos países.
Netanyahu aseguró que, si bien muchos líderes apoyaron a Israel tras el ataque del 7 de octubre, ese apoyo se ha “evaporado”. Finalmente, negó que su ejército ataque deliberadamente a civiles, asegurando que la realidad es “lo contrario” y que han hecho esfuerzos para evacuar a la población, mientras acusó a Hamás de usar escuelas, hospitales y mezquitas como escudos humanos.














