El expresidente Ernesto Zedillo afirmó recientemente que la democracia mexicana quedó “difunta” durante la administración de Andrés Manuel López Obrador. En entrevista con el periodista español Juan Luis Cebrián para The Objective, publicada el 13 de septiembre de 2025, Zedillo acusó al gobierno de Morena de ejecutar un plan para debilitar las instituciones del país, controlar los poderes del Estado y consolidar su poder.
“Al final de la presidencia del señor López Obrador se propuso, quizá era un plan que ya tenía, destruir por completo a la democracia mexicana y la verdad lo logró”, declaró el exmandatario. Entre sus señalamientos, Zedillo mencionó la intervención en organismos autónomos como el INAI, Cofece e IFT, la pérdida de autonomía del INE y el TEPJF, y el debilitamiento del Poder Judicial mediante la designación de jueces y ministros afines al partido en el poder.
Ante estas acusaciones, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió este martes durante su conferencia matutina, sin que mediara pregunta, descalificando la autoridad moral de Zedillo para criticar la democracia actual. “¿Cómo puede hablar de democracia cuando pactó con Estados Unidos la llegada del PAN al poder en el año 2000?”, cuestionó.
Sheinbaum también recordó decisiones económicas y judiciales de Zedillo que, en su opinión, muestran contradicciones en su discurso: “Rescató de manera muy corrupta a bancos y empresarios sin transparencia y a los deudores los dejó en la calle, o cuando decidió acabar con los ministros de la Corte, porque él mandó las ternas y eligió quién iba a ser la Corte”.
Este intercambio marca un nuevo episodio de confrontación entre actores de distintas generaciones políticas, centrado en la interpretación del estado actual de la democracia mexicana y la legitimidad de sus críticos.
















