Un nuevo tiroteo masivo en una escuela estadounidense conmocionó a la comunidad de Minneapolis este miércoles luego de que un tiroteo masivo en la Iglesia de la Anunciación, al sur de la ciudad, resultara en la muerte de dos niños. Las autoridades confirmaron que el perpetrador falleció luego de cometer suicidio.
El caos se desató durante una misa escolar que marcaba el inicio del año académico. Según informes de testigos y audios de despachos de emergencia, se reportaron numerosas víctimas, con un saldo de al menos 20 personas heridas, catorce de ellas niños y dos menores muertos. Una flota de vehículos policiales y ambulancias rodeó inmediatamente el edificio religioso, mientras familias aterradas evacuaban el lugar sosteniendo las manos de sus hijos.
El Alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, calificó el incidente como un acto de “violencia horrenda”. Por su parte, el gobernador Tim Walz y el presidente Donald Trump mantuvieron una conversación telefónica para abordar la crisis.
Testigos en el lugar describieron escenas de pánico y confusión. Renee Lego, feligrés de la iglesia y madre de dos estudiantes, relató que sus hijos inicialmente pensaron que los disparos eran “fuegos artificiales o una explosión de gas” hasta que comenzaron a ver caer a las personas. “Mis dos hijos tienen sangre encima,” declaró. “Es horrendo… tan cobarde. Esta persona sabía que era nuestra primera misa escolar del año.”
Los momentos posteriores al tiroteo estuvieron marcados por la angustia de padres y familiares que acudieron al lugar sin saber el paradero de sus hijos. Madee Brandt, una testigo, describió a padres “saliendo de sus autos gritando, preguntando dónde estaban sus niños.”
La iglesia y escuela de la Anunciación son pilares en la comunidad sur de Minneapolis, conocida por organizar eventos comunitarios y ser un espacio de reunión para las familias. La representante estatal Emma Greenman (DFL-Minneapolis), cuya jurisdicción incluye el área, destacó la profunda violación de la seguridad que este evento representa. “Una escuela y una iglesia deberían ser lugares donde todos puedan ir y estar seguros,” afirmó. “No podemos continuar así… necesitamos priorizar a nuestros niños.”
Mientras las investigaciones continúan y la comunidad comienza el largo proceso de duelo y recuperación, las historias de resistencia emergen. Familiares como Norris Roberts esperaban noticias de su nieto, Andre Gunther Jr., quien recibió un disparo en el estómago pero se reportaba estable. “Acababa de cumplir años y estaba emocionado por volver a la escuela,” dijo Roberts.
— Con información del personal de Star Tribune