El Gobierno de la Ciudad de México dio inicio al censo de personas desplazadas por gentrificación, como parte de una política para contener los efectos del encarecimiento de la vivienda. Así lo confirmó el secretario de Vivienda, Inti Muñoz, quien subrayó que esta acción se realiza por instrucción de la jefa de Gobierno, Clara Brugada.
Muñoz explicó que el levantamiento del censo será un proceso de “aproximaciones sucesivas”, enfocado en el contacto directo con personas que manifiestan haber sido expulsadas o desplazadas por la presión del mercado inmobiliario y la pérdida de su derecho a una vivienda digna.
“Nosotros tenemos una estructura territorial, módulos de atención, indicadores. Recibimos a la gente, escuchamos, recibimos peticiones”, aseguró.
El censo utilizará herramientas geográficas y datos oficiales del INEGI, así como indicadores desarrollados por instituciones como el Instituto de Vivienda. El objetivo es crear una base sólida de información que permita elaborar políticas públicas eficaces.
Contra la “narrativa del miedo”
Durante su intervención en el primer foro sobre gentrificación, realizado en el Museo de la Ciudad de México, Muñoz denunció que ciertos sectores han intentado imponer una “narrativa del miedo” en torno a la regulación de rentas.
“Queremos dejar claro que no se trata de una política que afecte la economía, sino de una estrategia que ya ha sido aplicada con éxito en ciudades como Nueva York, Berlín, Viena o Barcelona”, puntualizó.
Afirmó que, en lugar de desincentivar la inversión, regular el mercado de la vivienda busca restablecer el equilibrio perdido por el desplazamiento forzado de miles de personas. “Lo que realmente daña la economía es el desequilibrio provocado por la expulsión de habitantes”, señaló.