Ozzy Osbourne, emblemático vocalista de Black Sabbath y una de las figuras más influyentes del heavy metal, falleció este martes a los 76 años, según confirmó su familia a través de un comunicado oficial.
Apodado el “Príncipe de las Tinieblas”, Osbourne no solo dejó una huella indeleble en la historia de la música, sino que también se convirtió en una figura cultural icónica a lo largo de más de cinco décadas de carrera. Su estilo transgresor, voz inconfundible y personalidad polémica definieron a una generación entera de fanáticos del rock.
“Con una tristeza indescriptible, informamos del fallecimiento de nuestro querido Ozzy Osbourne esta mañana. Estaba con su familia, rodeado de mucho cariño. Les pedimos a todos que respeten la privacidad de nuestra familia en este momento”, señaló el comunicado difundido por sus seres queridos.
Aunque la causa oficial de su muerte no ha sido revelada, Osbourne había enfrentado severos problemas de salud en los últimos años. En 2020 fue diagnosticado con la enfermedad de Parkinson, además de someterse a múltiples cirugías de columna tras una caída en 2019 que complicó aún más su movilidad y calidad de vida.
Su muerte ocurrió apenas tres semanas después de anunciar su retiro definitivo de los escenarios. El pasado 5 de julio, Ozzy tuvo una emotiva reaparición pública al reunirse con sus compañeros originales de Black Sabbath en el concierto especial “Back to the Beginning”, su primer reencuentro desde 2005.
Con más de 100 millones de discos vendidos en todo el mundo, su legado musical abarca tanto su etapa con Black Sabbath —grupo fundacional del heavy metal— como su exitosa carrera como solista, que incluyó himnos como Crazy Train, Mr. Crowley y No More Tears.
Ozzy Osbourne deja un legado imborrable en la historia de la música y millones de seguidores alrededor del mundo que hoy lo despiden con pesar, pero también con admiración por su inquebrantable espíritu.