Este sábado 26 de julio, el Zócalo de la Ciudad de México será escenario de un evento especial para conmemorar los 700 años de la fundación de México-Tenochtitlán, un hecho considerado clave en la identidad cultural y espiritual del país. La presidenta Claudia Sheinbaum invitó a toda la ciudadanía a asistir y ser parte de esta celebración, que será transmitida también por los medios públicos.
“Es algo muy especial. Se trata de la historia del pueblo mexica, de la fundación de Tenochtitlán, pero también de una reflexión sobre lo que significa para nosotros los pueblos originarios. Es nuestra herencia cultural, la base fundamental de nuestra identidad como país”, expresó Sheinbaum, subrayando el valor simbólico del nombre “México”, que nace de esa historia.
En el evento participarán actores y danzantes tradicionales, entre ellos elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), que se suman como parte de la representación histórica. El acto también coincide con el segundo paso cenital del sol, un fenómeno astronómico que en la cosmovisión mexica simboliza el momento mítico en que el águila desciende sobre el nopal, en el corazón de Copilli, dando origen a la ciudad.
El asesor presidencial José Alfonso Suárez del Real explicó que esta fecha retoma una discusión sostenida en el año 2021, cuando se reconoció formalmente la fundación de México a partir de fuentes como la Crónica Mexicáyotl, basada en una traducción francesa de los escritos de fray Andrés de Olmos. El documento sitúa la fundación en el año 1321, aunque el glifo mexica representado en el Teocalli de la Guerra Sagrada señala 1325, fecha que también se conmemora.
Suárez del Real destacó que más allá del debate histórico, lo que se celebra es un “hecho cósmico puntual”, repetido durante siglos por danzantes, grupos mexicaneros y comunidades indígenas que han mantenido viva la tradición en el Valle de México.
Con este evento, el gobierno busca honrar la memoria ancestral de la nación, conectar con sus raíces profundas y promover el reconocimiento de los pueblos originarios como pilares del México actual.
















